Un mundo nos vigila: ansiedad y paranoia del social media

¿Cómo se relacionaba la gente antes del internet? ¿Cómo nos enterábamos de los enredos amorosos y las relaciones de otros? Charlábamos con amigos, nos enterábamos y nadie escribía sobre eso.

Hoy, siendo las redes sociales parte importante en la vida de muchos, hay diversas formas de enterarnos incluso sin buscarlo. Desde la invitación a una fiesta en Facebook hasta el famoso check-in en Foursquare. De esta forma, la web social se convierte en una capa arriba de nuestra vida social análoga, una capa compleja y fácil de manipular.

Podemos nombrar las virtudes del social media como esa capa social donde creamos relaciones personales (o no tan personales), pero así como es posible agregar un sin fin de conexiones, también incrementamos el impacto de cuestiones tan sencillas como chismes, desconfianza e inseguridad. Vaya, tengo amigos que han dudado de su propia habilidad para hacer negocios a razón de lo que leen en Twitter sobre los logros de la competencia más cercana.

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Facebook y la efímera excusa para compartir

A principios de esta semana, leí en el blog de Enrique Dans sobre la noticia del rechazo de Snapchat a la oferta de compra por parte de Facebook.

A mi la verdad Snapchat ni me va ni me viene, pero el suceso revela datos interesantes al poner en evidencia esos ciclos efímeros que están teniendo las redes (como seguramente lo tienen muchas otras tecnologías, medios, etc). El dato concreto de que Facebook está perdiendo una fuerte cantidad de usuarios sobre todo entre jóvenes. Dans le llama fatiga, y como lo había mencionado en desintoxicación digital, probablemente es una fatiga general, la bajada de la cresta de la ola.

Digo, es una ola, tendría que bajar en algún momento ¿cierto?

Dans señala esa noción que se tiene de tomar decisiones a razón de la adopción de estos servicios entre jóvenes, que si puede ser correcta o no, lo que me llama la atención es la parte final:

¿De verdad nos imaginamos en el futuro enviándonos mensajes garabateados sobre fotos que se autodestruyen a los pocos segundos?

Y a mi mente viene en seguida otra pregunta… ¿de verdad nos imaginábamos antes de Twitter enviar mensajes públicos de 140 caracteres que rara vez tienen sentido y que se desvanecen en ese timeline al paso de unas semanas? Digo, esto es peor porque Twitter los guarda ¿pero a quién le importan? estamos en un ecosistema frágil basado en momentos efímeros que no se limitan solo a Snapchat.

Todos en esta industria están luchando por lo mismo, permanecer jóvenes para siempre para no perder su nicho, o al menos permanecer frescos dentro del mismo segmento al que te dirijas. A mi gusto Twitter ha hecho una movida genial con Medium, era evidente que la brecha de 140 caracteres eventualmente iba a limitar a todo aquel que quisiera comunicar más, y sobre todo, a aquellos sin nombre ni fama pero con talento para escribir, porque eso es Medium ahora, ahí los followers no cuentan tanto como la calidad del contenido.

Para mi Facebook ahora es el Déjà vu de MySpace. Sean o no los jóvenes un determinante claro, son usuarios (millones) y por lo tanto dinero. No hace falta una gran reflexión para imaginar qué piensan hacer ahora las pequeñas y medianas empresas con sus grupos de fans en esa red, así como las marcas que le están apostando todo por ahí.

Es importante en estos momentos tener un blog, lo delata Medium. Entre la fatiga o hartazgo que tenemos de las redes y el excesivo ruido de información, se están convirtiendo en un oasis.

Lecciones para fotógrafos

En entrevista a Leonard Nimoy, Jason Landry le preguntó qué consejos daría a jóvenes fotógrafos y cuáles serían sus sabios consejos. El Dr. Spock contestó:

Para de preocuparte de la naturaleza, diseño y especificaciones de tu equipo. Domina tu equipo a razón de obtener la foto que quieres, pero por encima de todo, busca la razón por la cual estás tomando fotografías. ¿Por qué estas tomando fotos? ¿Para qué tomamos fotos? Le digo lo mismo a los actores que quieren construir una carrera en la actuación.  Debes dominar el oficio y después concentrarte en los aspectos más difíciles del trabajo. ¿Qué es lo que quieres hacer en la fotografía? ¿Qué es lo que quieres expresar? ¿Qué es lo que quieres explorar? ¿Qué es lo que quieres descubrir? ¿Qué es lo que quieres presentarle a la gente? Esos son los puntos que deberías estar buscando.

He perdido la cuenta de cuántos fotógrafos me he topado, que cuando ven una fotografía que les gusta, de inmediato quieren saber qué equipo o qué proceso usaste. Es como la manera más cómoda de evadir el trabajo profundo de entender lo que Leonard Nimoy subraya. Es como si de pronto la gente se cegara con los aspectos técnicos de todo, más ahora con la tecnología, y en su flojera quisiera resolver todo con la misma, hasta evitar pensar.

Recuerdo un supuesto fotógrafo en Twitter que quería saber sobre mis fotos. Tras una serie de respuestas que le parecieron complejas, terminamos en la pregunta de la cámara, una vez que supo el modelo… no había manera de continuar hablando más sobre fotografía con él, la plática se convirtió en una obsesión por comprar esa cámara, estaba convencido que esa era su solución. Al día de hoy sus fotos no han mejorado y otros talentosos fotógrafos con equipo más sencillo lo han rebasado.

Al final, lo que separa a un fotógrafo de una persona con cámara, es la intención. No porque sea diferente sino por la ausencia de la misma.

Si te interesa el libro de Jason Landry, lo puedes  comprar aquí.